Atardecer. Fotografía de Salvador Martín

LA GACETA DE GAUCÍN

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OPINIÓN

Pluralidad

 

 

No soy un asiduo de los informativos televisivos; creo que el medio, el formato y lo que en general transmite está bastante mediatizado por el intento de las distintas cadenas de vender su producto sin importarles en demasía el tratamiento objetivo de las informaciones. Si alguna vez me he acercado a uno de ellos lo he hecho a Cuatro donde Iñaki Gabilondo, tras su breve comentario editorial, solía hacer en la tele lo mismo que hacía en la radio: informar desde todos los puntos de vista acerca de lo que había sido noticia en ese día. Sé que para muchos es anatema: mentar a Gabilondo es mentar al Maligno; a otros nos ocurre algo similar con otros comunicadores y a veces lo manifestamos, otras lo obviamos y siempre esperamos que cada uno piense lo que tenga a bien pensar y forme su opinión de acuerdo con un criterio propio y no de acuerdo con el criterio de éste o aquel comunicador.

            Hace unos días que Gabilondo ha dejado Cuatro para pasar a presentar un programa informativo, entrevistas y debate en CNN Plus (dentro de la misma casa; pero fuera de los tentáculos de Berlusconi). En poco tiempo dejarán la Sexta todos aquellos que no son afines al código y la praxis de Antena3. Con ello se habrá ganado dinero, no sé muy bien quién, pero seguro que alguien lo ha hecho, y todos habremos perdido en pluralidad, o al menos en variedad.

            Los últimos movimientos en el panorama audiovisual español nos hacen pensar que lo que ya vemos en la radio y en la prensa, con esporádicos y eventuales exponentes del pensamiento de izquierdas, es lo que vamos a tener en la televisión. El pez grande se ha comido al chico y los Berlusconis y similares se hacen con las cadenas que representaban una cierta línea al margen de lo cotidiano en aquellas que son líderes de audiencia.

            Cuando se produzca el apagón analógico, de una vez por todas, ya estaremos salvados, pues a los dos canales de las principales cadenas comerciales se le añadirán los adquiridos más los otros varios que cada una de ellas ya posee en el modo digital, junto a las de Pedro J. y a la nunca bien ponderada Intereconomía, sólo tienen que hacerle un huequito a Popular TV, para que el pluralismo nos inunde por los cuatro costados, aunque fundamentalmente los embates nos vengan por la derecha. Así que para poder oír una noticia algo imparcial en la tele deberemos recurrir a la denostada televisión pública estatal donde –no quisiera decir que gracias a Zapatero, porque me lloverían los palos por todas y de todas partes– los informativos nos hablan de todo y de todos de un modo bastante objetivo. Si lo hacemos en las autonómicas o locales, ya se perdería algo de esa objetividad; bien conocido es que nadie muerde la mano del que le da de comer, aunque también, como todo en la vida, hay manos y manos, canes y canes.

            Como decía al principio, no soy asiduo de los informativos, y puedo afirmar que tampoco soy muy amante de la pequeña pantalla tomada de forma global, pero creo que cada día lo seré menos.

            Si los pocos informativos en los que se podías tener una visión, más o menos, aproximada a la realidad van a dejar de estar en pantalla, y estos van a ser ocupados por los papagayos que repiten y repiten lo que les dicta la voz de su amo, y los espacios de entretenimiento van a ser suplidos por más “Sálvames” “Tales y Cuales”, “Norias”, y otros programas tan formativos como estos, ¿qué queréis que os diga?, prefiero seguir refugiado en la radio, bueno en la cadena SER con alguna incursión en cualquiera otra de las cadenas comerciales, para comprobar de qué nuevo mal se le acusa cada día al presidente del gobierno, sólo por estar informado, porque en la SER no cuentan nada de nada en ese sentido; darme un baldeo por Internet para repasar los titulares de los distintos periódicos, y poco más.

            O tal vez, como sucede en otros tantos asuntos del diario devenir, al final el refugio lo encontraremos en lo público, pues si estamos esperando a que la empresa privada se preocupe por algo distinto que no sea su propio interés ¡Arreglados vamos!

            No obstante aún desconocemos, como tantos otros, los planes de la oposición respecto a los medios públicos de comunicación si llegara al gobierno. Igual tienen pensado nombrar a Miguel Ángel Rodríguez director del ente. Problema solucionado.

            No me digan que no. A veces nos quejamos de puro vicio.

 

 

Teodoro R. Martín de Molina.  1 de febrero de 2010

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